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Según el INSST, la coordinación de actividades empresariales, la CAE, ya debe considerarse como un proceso que debe adaptarse a la naturaleza y a la estructura de la organización y a cada escenario que se pueda presentar con el foco siempre puesto en la prevención de riesgos laborales.
¿Cuáles son las directrices para una CAE Eficaz?
El documento titulado “Directrices para una eficaz coordinación de actividades empresariales” del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) tiene como objetivo establecer unas directrices básicas que permitan llevar a cabo la coordinación de actividades empresariales (CAE) de forma eficiente.
El documento se divide en dos partes principales:
1. En la primera parte, se identifican las figuras intervinientes y se describen las obligaciones que le corresponden a cada una de ellas en función de las circunstancias que se presenten.
2. En la segunda parte, se analizan cada una de las cuatro etapas del proceso de CAE y se aportan criterios para el cumplimiento eficaz de las actuaciones a llevar a cabo en cada una de ellas.
El objetivo es controlar los riesgos laborales originados por la contratación de obras y servicios, y evitar los daños que pudieran derivarse de los mismos.
Es importante tener en cuenta que la CAE debe adaptarse a la naturaleza y a la estructura de cada organización y a cada escenario que se pueda presentar. No es lo mismo un escenario que se desarrolla en una gran obra de construcción donde se manejan maquinarias pesadas, se realizan trabajos en altura y se manipulan materiales de construcción potencialmente peligrosos, que un escenario de un edificio de oficinas, donde los riesgos pueden estar más relacionados con la ergonomía, la iluminación adecuada, la calidad del aire interior o la prevención de incendios. Cada uno de estos escenarios requiere diferentes enfoques de coordinación para garantizar la seguridad y salud de todos los trabajadores.
¿Quiénes intervienen en la CAE?
Por supuesto, la primera parte del documento “Directrices para una eficaz coordinación de actividades empresariales” se centra en identificar las figuras intervinientes en la Coordinación de Actividades Empresariales (CAE) y describir las obligaciones que corresponden a cada una de ellas en función de las circunstancias que se presenten.
Las figuras intervinientes son los diferentes actores que participan en el proceso de CAE. Estos pueden ser la empresa principal, las empresas contratistas, los trabajadores autónomos, entre otros. Cada figura tiene roles y responsabilidades específicas en el proceso de CAE.
¿Cuáles son las obligaciones de quienes intervienen en la CAE?
Las obligaciones de cada figura interviniente varían dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, la empresa principal tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad y salud de todos los trabajadores en su centro de trabajo, incluyendo a los trabajadores de las empresas contratistas.
Por otro lado, en la Gestión de contratistas y los trabajadores autónomos tienen la obligación de cumplir con las medidas de seguridad y salud establecidas por la empresa principal.
Es importante destacar que la eficacia de la CAE depende en gran medida de la correcta identificación de las figuras intervinientes y del cumplimiento de sus respectivas obligaciones. Por lo tanto, esta primera parte del documento es fundamental para entender y aplicar correctamente las directrices para una CAE eficaz.
¿Cuáles son las etapas del proceso de la CAE?
Las cuatro etapas del proceso son:
1.Contratación: Esta etapa implica la selección y contratación de empresas o trabajadores autónomos para llevar a cabo ciertas actividades. Se deben considerar los riesgos laborales asociados a estas actividades y se deben establecer medidas de información coordinada prevención y protección.
2. Planificación y Organización: En esta etapa, se planifican y organizan las actividades a realizar. Se deben coordinar las actividades de las diferentes empresas y trabajadores autónomos para garantizar la seguridad y salud de todos los trabajadores.
3. Ejecución y Control: Durante la ejecución de las actividades, se deben controlar los riesgos laborales y se deben supervisar las medidas de prevención y protección implementadas. Se deben realizar ajustes si es necesario.
4. Finalización y Evaluación del Desempeño: Una vez finalizadas las actividades, se evalúa el desempeño en términos de seguridad y salud laboral. Y se identifican las áreas de mejora para futuras actividades.
En cada etapa, se proporcionan criterios para el cumplimiento eficaz de las actuaciones y para seleccionar los medios de coordinación más útiles en función de los distintos escenarios que se puedan presentar. El documento del INSST, para ilustrar las directrices, incluye ejemplos prácticos para cada una de las etapas indicadas.



