Cuando la balanza se inclina durante mucho tiempo hacia el dar mucho y recibir poco – o al revés, dar poco y recibir mucho-  las parejas se rompen. Las relaciones entre trabajador y empresa también.

Todos necesitamos amar y ser amados. Sin amor la vida carece de sentido. Nos creemos mejores por tener cada vez más y más comodidades y por contra, somos la generación que más antidepresivos, ansiolíticos y terapias consume.

No nos sentimos amados y tampoco amamos al 100%. No amamos lo que hacemos, ni lo que somos. Abro aquí un pequeño inciso y recuerdo algo. Por favor, no somos nuestro trabajo. No somos ingenieros ni barrenderos, ni maestros, ni escritores… Somos seres humanos con una necesidad básica: “amar y ser amados”. Y no hablo aquí del amor de pareja, hablo del amor en general, del verbo AMAR utilizado en mayúsculas. ¿Amas tu trabajo? ¿Amas en general tu vida?¿Te amas a ti mismo? ¿A quién dedicas tú amor? No amamos en mayúsculas. Y es que tampoco nos sentimos amados al 100%

 

“No amamos en mayúsculas. Y es que tampoco nos sentimos amados al 100%”

 

El divorcio

Las parejas como los trabajos se dejan. En la mayor parte de los casos por falta de equilibrio entre dar y recibir. ¿Qué pasa cuando soy yo siempre la que doy y la que cedo y la otra parte ni aporta ni cede? ¿Qué pasa cuando yo no doy ni aporto nada y la otra parte lo da todo? Equilibrio, se llama equilibrio. 

Cuando la balanza se inclina durante mucho tiempo hacia el dar mucho y recibir poco – o al revés, dar poco y recibir mucho-  las parejas se rompen. Las relaciones entre trabajador y empresa también.

¿Recomendarías tu empresa?

¿Recomendarías tu empresa a un familiar o amigo? ¿Recomendarías como persona a tu pareja? Si la respuesta es no ya sabes lo que dicta tu corazón. Sabes el paso siguiente.

Imagen de Sushuti en Pixabay

Si por cualquier motivo, aún no es momento de romper la relación -bien sea laboral o personal-  has de ser muy fuerte. Como el bambú que se dobla cuando el viento sopla fuerte y evita romperse. Mantiene su fuerza en la raíz. Creciendo cada día a pesar de las turbulencias y sabiendo en todo momento que todo pasa y todo llega.

Elige un amor verdadero que te llene, que te apasione. Bien sea un trabajo, una persona (nunca te olvides de ti mismo), un hobbie… Pero enamórate. Enamórate todos los días y respeta el equilibrio entre el dar y el recibir.

 

No hay nada peor, querido amigo -si tienes una empresa- que un trabajador despechado al que no has “amado” lo suficiente. Entre otras consecuencias se podría llevar gran parte de la cartera de clientes.

El “despecho laboral” se podía haber evitado con actos sencillos. Un día libre extra. Un pequeño aumento de sueldo, o simplemente (cuando hablamos de personal directivo muy torpe)no la líes más. Deja las reuniones absurdas y deja trabajar tranquilo. Por poner ejemplos.

 

Relaciones sanas

Darse cuenta, analizar y solucionar los problemas existentes en tu empresa y en tu pareja es básico para mantener relaciones sanas. Donde ambas partes respeten el equilibrio “dar/recibir”. Así ambas partes obtienen beneficios.

 En la postura del árbol enraizamos y conectamos con nosotros mismos. Con nuestro propio amor verdadero. Pero, a mí más que contaros que en la asana os sintáis como árboles, me gusta más deciros que os imaginéis siendo bambú. Que se reajusta con las circunstancias y así se mantiene muy vivo. Pudiendo seguir creciendo libre y felizmente.

Postura del árbol en yoga 

Dedicado a 3 de mis grandes amores: Trufa, Simón y Pocket . ¡Gracias por enseñarme a amar cada día más y mejor!

Raquel Baños Linares

Tecnico Superior Senior en PRL, Calidad y Medio Ambiente Coach, Profesora de Yoga y Meditacion Vipassana