Los mejores técnicos PRL son los que asimilan la cultura preventiva al pie del cañón, bajándose al barro.


Desde hace unos días me viene a la cabeza un libro titulado: “Cocina para impostores”. Me lo recomendó un conocido, bastante impostor también, aunque reconoceré que me fue útil en alguna ocasión. Por ejemplo, una de sus recetas consiste en echar una fabada de lata añadiendo más alubias de bote, un chorizo y una morcilla, todo ello en una cazuela y calentado a fuego lento. Esto último se puede omitir, con calentarlo en el microondas valdría. No sé muy bien por qué, pero siempre fui más fan de la película Ratatouille que del libro, aunque los que me conocen saben que amo los libros.

Para aquellos que no hayáis visto la película os adjunto un breve resumen extraído de internet: “Remy es un residente de París que aprecia la buena comida y tiene un paladar sofisticado. Él desea convertirse en un chef para crear y disfrutar de diversas obras de arte culinarias. El único problema es que Remy es una rata. Y cuando termina en las alcantarillas debajo de uno de los restaurantes más finos de París, el roedor se siente en el lugar perfecto para convertir su sueño en una realidad”.

Si, curioso, me quedo con Remy antes que con el impostor. Remy, la rata, nos muestra como, independientemente de dónde se encuentre uno —incluyendo una cloaca— puede ser un gran chef si se encuentra en el lugar adecuado y dispone de talento y conocimientos. El cocinero impostor, más fino y elegante en apariencia, jamas pisó la cloaca, pero jamás aprendió a cocinar.

¿Qué tiene todo esto que ver con la Prevención de Riesgos Laborales?

Bajo mi punto de vista técnico y humano y habiendo realizado diversos procesos de selección de personal para diferentes proyectos, los mejores técnicos los encontramos en las cloacas. Bajan al barro y vuelven a subir. Aprenden a “cocinar”, mientras el impostor aprende a “tunear la comida”.

Sin duda, con la falta de cultura preventiva por desgracia aún existente, el buen técnico pasa en ocasiones desapercibido y/o vive en las cloacas. Sólo se arreglan un par de veces al año para asistir a algún congreso que les resulta apasionante e innovador en materia de seguridad y salud laboral. El resto del tiempo, con salarios recogidos en convenio, dándose cabezazos para cumplir con los objetivos propuestos, pasan desapercibidos hasta que un buen día, se encuentran bajo la alcantarilla de uno de los restaurantes más famosos de París. Allí, saben que pueden comenzar a brillar, que saben cocinar.

Cultura Preventiva / Como valorar a los profesionales de la PRL

Serán valorados y sumarán. No serán solo fachada. Serán esos camaleones capaces de realizar una evaluación de riesgos laborales en una cantera, pasando por  cursos de formación; resolver las dudas de sus clientes; asesorar; acompañar; negociar los precios; acudir a eventos, reuniones y un sin fin de tareas más; porque han estado en la cloaca. Ellos son prudentes, pero nada les da miedo han estado en las cloacas y saben cómo salir.

En cualquier profesión, ya no solo en PRL, prefiero siempre encontrarme con el protagonista de Ratatouille y no con el cocinero impostor que se quedará perdido en cuanto le preguntes la receta. 

Ya para terminar si me admites una sugerencia, nunca olvides que existen empresas para desratizar y el protagonista de Ratatouille es una rata. Aunque para ser honesta, esa es otra característica muy valorable en las ratas: la de mantenerse con vida tanto en la cloaca como en el mejor restaurante de Paris, además de pasárselo bien y aprender y aportar en ambos sitios.

Dedicado a mi amigo y compañero que supo bajar al barro y dotarse de sabiduría,  R.M. , en su nueva etapa. El es ahora nuevo responsable del departamento de PRL de una gran multinacional. Muchos éxitos.

Raquel Baños Linares / Técnico Superior PRL