La Dirección General de Seguridad y Salud Laboral de la Junta de Andalucía ha elaborado un informe en el que evalúa la actuación en materia de prevención para varias empresas del sector de los compactos de cuarzo en siete provincias andaluzas.

El informe apunta que los compactos de cuarzo aparecieron en el mercado en los años 90 como alternativa a las piedras naturales, granito y mármol. El cuarzo compacto se usa especialmente en cocinas y baños, y tras un uso inicial centrado en la fabricación de encimeras, se comenzó a generalizar también en los revestimientos de paredes y suelos.

En la fabricación de las encimeras, revestimientos y pavimentos, y en los trabajos de montaje asociados por cortes y retoques, se desprende polvo con alto contenido en cuarzo respirable. Cuando el trabajador respira este polvo, la sílice que contiene se deposita en los pulmones y produce inflamación y fibrosis de los tejidos pulmonares. La silicosis también puede estar relacionada con el desarrollo de otro tipo de enfermedades como tuberculosis, bronquitis, cáncer de pulmón o enfermedades del sistema inmunitario.

Desde el año 2003, las administraciones han detectado una notable incidencia de este tipo de enfermedades en el ámbito laboral, con periodos de desarrollo inusualmente cortos para la aparición de una silicosis, lo que apunta a la existencia de concentraciones ambientales muy elevadas en su proceso de fabricación y mecanizado.

Por este motivo, dentro de la Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud en el Trabajo 2010 – 2014, se incluye un Plan de Actuación en las empresas de este sector (corte, tallado y acabado de la piedra).

El estudio analiza 256 expedientes, de los cuales se concluyeron 187. Destaca la importantísima tasa de centros en los que se constatan incumplimientos: tan solo el 9,09% de éstos se archivó por no detectarse deficiencias de seguridad y salud en el trabajo. Por el contrario, se realizaron requerimientos de subsanación en más del 90% de los casos.

De éstos últimos, se subsanaron el 88,69% de los casos y se propuso acta de infracción a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en el 11,31% restante.

Las principales deficiencias detectadas son en relación a máquinas y equipos de trabajo, seguidas por condiciones de higiene (orden y limpieza), los riesgos eléctricos, otras condiciones generales de seguridad en el trabajo y las relativas a locales de aseo, vestuarios y otros servicios. En el análisis del año 2014 este tipo de incumplimientos se daba en un 25-30% del total de expedientes finalizados; en esta campaña el porcentaje prácticamente se duplica (57,30% en el caso de máquinas y equipos de trabajo, o un 50,81% para las condiciones de higiene en los lugares de trabajo).

En cuanto a la adopción de medidas preventivas, éstas son más frecuentes en los procesos de despiece de tableros, pulido de cantos con máquina automática, pulido con herramienta portátil y calibrado o desbaste superficial. Por el contrario, el menor índice de medidas preventivas se registra con claridad en las tareas de montaje en obra.

El empleo de procesos húmedos en el foco de generación del polvo de la sílice se muestra en el estudio como medida preventiva muy apropiada, sin perjuicio de la efectividad de otras medidas como por ejemplo el encerramiento del foco. En conjunto, el porcentaje de equipos que utilizan el proceso húmedo como medida preventiva es de un 59,61%.

El uso de protección respiratoria en los equipos de trabajo como medida de protección no debe entenderse como única o exclusiva en ningún caso, sino como una medida complementaria a otras de control del polvo en el foco de generación siempre que sea posible. El porcentaje de equipos que utilizan sólo protección respiratoria como medida preventiva es de un 15,15%.

En cuanto a la ropa de trabajo, llama la atención la alta proporción de trabajadores expuestos a polvo que no la utilizan (45,30%) y el hecho, muy generalizado, de que en aquellos casos donde sí se utiliza, la empresa no se ocupa de su limpieza y lavado. Esta deficiencia, unida al hecho de que sólo el 34,24% cuentan con lugares separados para almacenar la ropa de calle y la ropa utilizada durante el trabajo, constituye una importante fuente de incumplimientos, cuya subsanación no debería ser especialmente compleja.

Finalmente, en lo que respecta a la vigilancia de la salud, se tiene un porcentaje de deficiencias de en torno al 9%. Comparativamente, es inferior al de muchos sectores industriales (12,35% en el sector industrial en 2014), pero sigue siendo una deficiencia muy importante dada su obligatoriedad.

El informe concluye con un apunte comparativo, en el que establece que la situación de estas empresas es más precaria desde un punto de vista preventivo, y que las dificultades o falta de medios para solventar los incumplimientos son más significativas que en otros sectores de actividad.

Se puede acceder al informe completo en este enlace.

Fuente: Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales

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