El consejo andaluz para la Prevención de Riesgos Laborales, dependiente de la Consejería de Empleo de la Junta, publica un documento sobre el modelo de actuación preventiva en pymes y microempresas.

Esta actuación preventiva consta de cinco fases consecutivas:

  1. Organización de la prevención

La primera decisión que deben tomar las empresas es sobre la modalidad preventiva. ¿Cómo van a organizar su estructura preventiva técnica?

En la práctica, las pymes eligen entre tres opciones:

  • Servicio de Prevención Ajeno
  • Designación de uno o varios trabajadores para esas funciones
  • Asunción de la tarea preventiva por parte del propio empresario

 

Estos son los aspectos que debe contemplar el plan de prevención que, una vez implantados, constituirán el Sistema de Prevención de la empresa:

  • Organización de los recursos especializados
  • Integración de la prevención en la estructura organizativa de la empresa
  • Consulta y participación de los trabajadores
  • Evaluación de los riesgos y planificación de las actividades preventivas
  • Control de las condiciones y forma de realización del trabajo3
  • Actuación frente a los cambios4
  • Formación e información de los trabajadores
  • Vigilancia de la salud de los trabajadores
  • Actuación frente a emergencias
  • Investigación de los daños para la salud

 

  1. Evaluación de riesgos

Se trata de un diagnóstico sobre la situación preventiva de la empresa cuyo objetivo es anticiparse a los riesgos existentes a los daños que estos puedan causar (accidentes y enfermedades profesionales).

De la evaluación de riesgos se extraen varias conclusiones:

  • Si hay que adoptar medidas preventivas
  • Qué medidas preventivas hay que adoptar
  • Establecer prioridad de cada medida preventiva

 

Un buen método de evaluación, válido y fiable, debería:

  • Identificar las fuentes de daño existentes, tanto las comunes como las específicas de cada puesto.
  • Conocer quién (puestos de trabajo) y cómo (riesgos) puede ser dañado por cada fuente.
  • Comprobar qué medidas de control han sido ya tomadas y cuáles están pendientes de adoptar.
  • Establecer la prioridad correspondiente a cada una de las medidas pendientes.

 

  1. Planificación de la Actividad Preventiva

Una vez evaluados los riesgos y determinadas las medidas preventivas a adoptar, es el momento de planificar las acciones para llevar a cabo esas medidas.

Se debe especificar el contenido concreto de dichas acciones, el responsable de su ejecución y la fecha límite de ejecución.

Entre esas acciones, se encuentra la información y formación de los riesgos de los puestos de trabajo a los trabajadores o la vigilancia de la salud.

 

  1. Ejecutar lo planificado

Es necesario un seguimiento continuo de la ejecución de lo planificado. Así se comprobará el cumplimiento de la Planificación de la Actividad Preventiva de acuerdo con la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.

 

  1. Control y mejora

Actuaciones necesarias para el control de las acciones preventivas, así como para la detección de deficiencias y mejora de las mismas.  La búsqueda de deficiencias se lleva a cabo mediante inspecciones de equipos e instalaciones, revisiones de procedimientos, etc.

Por otro lado, cuando existan daños como consecuencia de deficiencias no detectadas o tratadas (accidentes, enfermedades profesionales), es obligada su investigación, así como llevar a cabo una actividad preventiva.

Dicha investigación siempre debe concluir con la identificación de causas sobre las que resulte posible actuar preventivamente.

El documento expone, además, la regulación específica de la construcción y la adaptación de la normativa general para este sector.

En este sentido, señala el deber del promotor de encargar al proyectista un estudio básico de seguridad y salud (análisis de los posibles riesgos basado en la experiencia previa y una propuesta para minimizarlos).

El mismo promotor deberá designar a un coordinador de seguridad y salud, quien coordinará las distintas actividades de la obra.

Como contratista, el empresario deberá elaborar el plan de seguridad y salud, que sustituye a la evaluación de riesgos y la consiguiente planificación de las medidas preventivas.

El mismo contratista tiene el deber de vigilar el cumplimiento de las medidas preventivas incluidas en el plan de seguridad y salud.

Asimismo, deberá solicitar a los subcontratistas la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva de las tareas que les han sido asignadas, para su inclusión en el plan. También existe la posibilidad de que las subcontratas se adhieran a las medidas previstas en el plan del contratista principal.

No existe una auténtica prevención de los riesgos laborales sin la aplicación de todas estas fases. Cada una de ellas es necesaria para completar el modelo de actuación preventiva y, a su vez, obligatoria por imperativo legal y reglamentario.

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