Tenemos etiquetas para todo. Eres listo, tonto, alto, bajo, competente, incompetente, guapo, feo…

Una de las últimas modas que vivimos en las empresas fue la del ∞Eneagrama.  Para los que no sepáis en qué consiste, resumo: Te asignan un número que se denomina Eneatipo: eres un 1, un 2….y dependiendo de ese número así te comportas más menos en la empresa. Incluso tenemos diferentes etiquetas para los tipos de Yoga y Meditación.

Si, nosotros que nos empeñamos una y mil veces en vivir en el “no juicio” la “no etiqueta”, también las tenemos.

Recuerdo con especial cariño a una de mis profesoras de la Facultad de Educación. Nos contó un experimento realizado ya hace muchos años basado en el efecto Pigmalión. Asignaron, al azar un determinado número de alumnos y los dividieron en 2 clases. Dichas clases fueron asignadas a 2 profesores con las mismas competencias. La diferencia fue la etiqueta. A uno de los profesores le indicaron que los alumnos de su clase eran High Potencial y al otro le indicaron lo contrario. Curiosamente, los que fueron tratados con la etiqueta de alto potencial obtuvieron unas notas brillantes, mientras que las notas de los otros fueron mediocres.

Este experimento lo debieron de conocer también muchos acosadores laborales. Vamos a tratar a Fulanito como si fuera “torpe” a ver si se cansa y se va de la empresa, nos quitamos al que puede “hacer sombra” y de paso nos ahorramos el finiquito.

Los mecanismos de los acosadores.

Es por eso importante dar a conocer, a los que sufren acoso, los diferentes mecanismos que utilizan estos personajes en las empresas. Facilitar información sobre cómo actúan para que comprendan que aunque el problema real lo padezca él o ella en ese momento, el problema de origen pertenece a otra persona. No hay nada malo en el acosado. (Dispongo de muchas más etiquetas para asignar a los acosadores, si bien, prefiero no utilizarlas por aquello del “no juicio”).
La persona acosada, que es tratada como si fuera “torpe” por mucho tiempo, llega un momento donde corre el riesgo de creerse torpe y actuar como si lo fuera. Esto tiene un coste muy elevado. Nunca se sabe cómo evolucionará la persona en esa situación y qué herramientas tendrá para poder salir de ese agujero. Por no contar con las pérdidas económicas y el deterioro de la marca comercial de la empresa que permite dichos actos.

Crea y lucha por un equipo donde todos brillen

El equipo mira en la misma dirección y cada uno aporta lo mejor de sí, sus talentos sus dones.
El artículo hoy lo firma una Guerrera de Prevención de Riesgos Laborales y Yoguini (ups, más etiquetas) y da las gracias a su amigo Agustín San Jaime, por sacar de nuevo a esa guerrera de su zona de confort (término muy de moda con cual no confeso plenamente). Con un proyecto potente y a todos sus amigos, familia y amigos (pocos y muy leales) que son familia y han estado a mi lado esta temporada de baja médica.

La fotografía de la cabecera es la Asana del Guerrero: Para aquellos días donde necesitas más fuerza, más coraje y más determinación. ¿Pruebas?

Raquel Baños Linares

Tecnico Superior Senior en PRL, Calidad y Medio Ambiente Coach, Profesora de Yoga y Meditacion Vipassana