Entrada anterior: Buenas prácticas PRL en entornos multinacionales (I)

La pasada semana se celebró en Madrid la 2ª edición sobre buenas prácticas en prevención de riesgos laborales en entornos multinacionales, a cargo del Forum de Excelencia Preventiva SST.

Pablo Palacios, de PricewaterhouseCoopers (PwC), explicó el programa Camina y conversa que se lleva a cabo en su empresa. Se trata de hacer actividad física mediante reuniones en la calle para aquellos trabajadores que realizan trabajos sedentarios.

Entre los beneficios de esta práctica estacan: la activación del cerebro por una mayor concentración de O2, se difuminan las diferencias jerárquicas, incremento de la actividad física diaria, se estimula la creatividad, etc.

Se recomiendan itinerarios interesantes con grupos pequeños (máximo tres personas). Destaca Palacios que grandes figuras como Steve Jobs y Mark Zuckerberg usaron este tipo de reuniones.

Termina su tiempo Palacios con la promoción de usar escaleras en lugar de usar ascensores a través de un juego que premia a quien más escaleras haya subido.

Tona Codina, consultora en comunicación, lanza las siguientes preguntas al aire: la comunicación persuasiva en empresas, ¿es más un gasto o una inversión? ¿Cómo la comunicación preventiva puede dar valor a la empresa?

Para ganar eficacia en este ámbito, Codina recomienda estudiar  a la audiencia para generar deseo. Y habla del modelo AIDA: atención, interés, deseo y acción.

Entre las principales pautas para persuadir con el mensaje, Codina recomienda escribir en clave de beneficio, usar un buen titular, recurrir al tiempo presente y, sobre todo, reescribir varias veces hasta obtener el mensaje deseado.

Daniel Tapial, de Full Audit, habla del concepto de Cuadro de Mando Integral (CMI) como la herramienta que permite gestionar y tener una visión clara del negocio para poder tomar decisiones desde cuatro perspectivas: finanzas, clientes, interna y formación/crecimiento.

Estos cuatro elementos, según Tapial, deben estar vinculados entre sí mediante relaciones causa-efecto que conectan la definición estratégica de la empresa con su dirección estratégica.

Las etapas de este CMI irían desde el análisis, pasando por el diseño, la implantación y, por último, la explotación y seguimiento.

El análisis debe ser doble: empresarial (¿qué hace la compañía?) y subjetivo (¿cómo aporto valor?). La finalidad aquí es cómo el departamento de PRL puede hacerle ver a su directivo que lo que quieren hacer aporta valor a la empresa.

Solo después se puede definir el CMI y elegir los objetivos estratégicos para crear la hipótesis. Finalmente, será el turno de seleccionar y diseñar los objetivos específicos con relación causa-efecto.

Entrada siguiente: Buenas prácticas PRL en entornos multinacionales (III)

Comparte si te gustó