El Juzgado de lo Penal número 2 de Almería ha condenado a seis responsables de una obra en Albox por un delito contra los derechos de los trabajadores. No facilitaron a estos las medidas de seguridad adecuadas y actuaron «a sabiendas de la posible existencia de riesgos».

La condena supone un año de prisión para el promotor de la obra, el representante de una de las subcontratas, el encargado de la obra, la coordinadora en materia de seguridad, el arquitecto y director de los trabajos, y el aparejador y encargado de ejecución. También se les impone una multa de siete meses a razón de 12 euros diarios.

En junio de 2008, el inspector de trabajo que visitó la obra detectó «graves irregularidades y deficiencias en materia de seguridad, salud e higiene» como la «ausencia de protecciones contra las caídas en los huecos de las escaleras o en el hueco del ascensor”.

Otras de las «deficiencias» destacadas están en la toma de energía eléctrica, «muy deficiente» y «sin certificado de instalación». Los trabajadores que en ese momento se encontraban en la obra «no disponían de equipos de protección individual» y «muchos otros se dieron a la fuga previsiblemente por tratarse de trabajadores contratados de forma irregular».

La juez encargada del caso identifica la responsabilidad de cada uno de los acusados, señalando el papel del promotor como contratista principal y responsable de la seguridad de la obra. Igualmente, apunta al representante de una de las subcontratas, ya que se le permitió «manipular las medidas de seguridad».

Se destaca de la misma manera la falta de control por parte del capataz y la función de la coordinadora en materia de seguridad, quien «debió de estar más pendiente de la obra para evitar un posible resultado lesivo que, si bien no ocurrió, si pudo producirse».

Pese al seguimiento realizado por la responsable mediante sus anotaciones en el libro de incidencias de la obra, la juez considera que las referencias «reiteradas y cercanas en el tiempo» debieron servirle para percibir el «claro incumplimiento» de las medidas de seguridad.

Bajo el mismo argumento destaca la responsabilidad de los directores de obra (el arquitecto y el aparejador), quienes acudieron semanalmente a ver el estado de los trabajos y estaban «en condición de percibir las condiciones en las que se ejecutaba» la construcción de los edificios.

Con información de La Información

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