En enero de 2013, un obrero cayó desde una altura de más de cuatro metros en Ribadeo (Lugo). El obrero era empleado de una subcontrata de la empresa constructora. En el momento del accidente, este se encontraba realizando trabajos en un andamio en el revestimiento de la fachada posterior de un edificio. El andamio era propiedad de la constructora que había contratado a su empresa  y había sido montado por personal propio de la misma constructora.

Según declaraciones del fiscal del caso, el trabajador accidentado se dio cuenta de que en el piso superior del andamio faltaba una plataforma. Intentó colocarla apoyándose en la barandilla del andamio, que cedió con el peso.

Como resultado del accidente laboral, el trabajador sufrió un traumatismo craneal, una contusión lumbar y otra en el muslo derecho y se fracturó la muñeca izquierda, en la que precisó una artrodesis (fijación de varios huesos en una articulación), padeciendo como secuela la paresia de un nervio.

Según el fiscal, la causa principal de las lesiones fue la nula planificación de los trabajos de montaje del andamio, y un defectuoso control de su ejecución y estado.

Han sido condenados el coordinador de seguridad, el jefe de obra y un representante de la constructora, así como dos administradores de la subcontrata. Las partes acordaron multas de cinco meses, a razón de siete euros diarios; así como tres meses de inhabilitación para los condenados.

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Con información de La Voz de Galicia

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