Seguimos con la serie de casos prácticos CAE en los que analizamos ejemplos de riesgos laborales en situaciones de coordinación de actividades empresariales. En el caso que tratamos hoy, exponemos un accidente por riesgo eléctrico ocurrido en el año 2007 en Aranda de Duero:

  • SENTENCIA COMENTADA

Sentencia de la Audiencia Provincial de Burgos 181/2012 de 24 de abril.

  • SUPUESTO DE HECHO

Un trabajador de una empresa de mantenimiento (empresa contratista) realizaba labores de mantenimiento eléctrico en la instalación de alta tensión en la planta de otra empresa (empresa titular). Entre ambas empresas existe un contrato de mantenimiento suscrito en el año 2000.

En ese momento se encontraban en la planta dos trabajadores y el encargado, todos ellos de la empresa contratista, y una vez que producción de fábrica indicó a los técnicos que la zona quedaba fuera de servicio para la revisión y mantenimiento.

Los trabajadores de la empresa contratista llevaron a cabo las denominadas cinco reglas de oro:

  1. Desconexión: se abrió el interruptor de 45kv y se procedió a su enclavamiento, que llevaba consigo el del ruptor de 11kv.
  2. Bloqueo y señalización: se abrió el seccionador con corte visible aguas arriba y se enclavó.
  3. Verificación de ausencia de tensión: mediante una pértiga, se comprobó si había ausencia de corriente.
  4. Puesta a tierra y cortocircuito: se colocaron tierras portátiles en el lado de 45kv. En el caso de 11 kv ya se habían cerrado las tierras de la propia celda.
  5. Señalización de la zona de trabajo: se utilizaron barreras físicas y señalización, mediante la especificación y cierre de la celda, imposibilitando su acceso.

A continuación se procedió a realizar la limpieza de elementos aislantes y las pruebas de aislamiento y resistencia de contactos. El aislamiento contra cámaras se hizo con el interruptor de 45kv abierto, pero para el aislamiento contra tierras era necesario quitar las tierras previamente colocadas (tanto en el interruptor de 11kv como en el de 45kv), así como cerrar el interruptor de 45kv.

El primer trabajador subió entonces a la plataforma, a unos dos metros y medio de altura, para acceder a los polos del interruptor. Utilizó unas pinzas de ohmimetro de medición, situándose entre el primer y el segundo polo. Poco más abajo se encontraba el segundo trabajador con el equipo de lectura. Este pidió al encargado – que se encontraba en la caseta del centro transformador – que cerrase el interruptor de 45kv.

En ese momento, al cerrar el interruptor de 45kv, se cerró también el interruptor de aguas debajo de 11kv (el cual tenía tensión). Como consecuencia de la instalación de un sistema de automatismo que provocaba ese cierre automático y simultáneo de ambos interruptores, se produjo un retorno de tensión hacia la cabecera donde estaba el trabajador. Se produjo entonces una explosión que alcanzó al primer trabajador, quien cayó al suelo y sufrió quemaduras eléctricas que afectaron al 45% de su cuerpo.

Los trabajadores de la empresa contratista desconocían la existencia de ese sistema de automatismo entre los ruptores que la empresa titular había instalado en 2001.

Se acusa al jefe de mantenimiento y responsable de las instalaciones eléctricas y seguridad de la empresa titular por no poner en conocimiento de la empresa contratista y sus trabajadores la existencia de dicho automatismo eléctrico.

  • RESPONSABILIDAD DE LA EMPRESA TITULAR

El empresario principal asume la obligación de informar directamente a los empresarios ajenos al centro de trabajo. Pero no solo debe realizar las funciones de «coordinador» entre los empresarios presentes en el centro de trabajo, sino que además es el responsable de evaluar los riesgos del centro y de poner en marcha las medidas de protección precisas, incluidas las de emergencia.

El resto de empresarios presentes en el centro de trabajo asumen la obligación de informar al empresario principal de los riesgos específicos que puedan aportar al ambiente laboral común, así como de cooperar en la puesta en práctica de las medidas de seguridad programadas y de transmitir la información que reciban a los trabajadores y sus representantes.

Sin embargo, el empresario principal no tiene la obligación de facilitar a los empleados de terceros empresarios los medios de protección necesarios para la ejecución de las actividades en condiciones de seguridad. Solo responderá de esa obligación con sus propios empleados – si los hubiese – dada su condición de empleador.

En este caso solo hay constancia de la existencia de reuniones informales, sin concretar fechas y sobre las que no existe prueba documental alguna (lo que hubiera permitido determinar, en su caso, el contenido de estas). Menos aún permite dar por acreditado que, a lo largo de los años en los que se mantuvo vigente el contrato de mantenimiento, se llegase a informar expresamente la cuestión referida a la instalación de un automatismo en el año 2002.

Se pone de manifiesto la total ausencia de una actuación de coordinación de medidas de prevención y seguridad por parte de la empresa titular del centro de trabajo, la cual estaba obligada a realizar al subcontratar los trabajos de mantenimiento. Es en el contexto de esta actividad de coordinación en el que se tendría que haber incluido la información, expresa y por escrito, sobre la existencia de un mecanismo de automatismo. Así, se considera probado que fue precisamente esta falta de coordinación e información la causa principal y determinante del accidente laboral.

  • COMENTARIOS

Se condena al jefe de mantenimiento de la empresa titular como autor responsable criminalmente de un delito contra los derechos de los trabajadores con un delito de lesiones imprudentes, lo que conlleva un año de prisión e inhabilitación especial para el desempeño de la profesión de jefe de mantenimiento eléctrico y seguridad durante el tiempo de la condena; así como una multa de ocho meses por importe de 20€ diarios más la correspondiente indemnización por daños y perjuicios.

La sentencia considera como causa directa del accidente la falta de información por parte de la empresa titular de los riesgos existentes en sus instalaciones. Esta falta de coordinación de actividades empresariales puede dar lugar a conductas susceptibles de sanción penal.

Hay que tener en cuenta que la sentencia considera que, a efectos probatorios, el flujo de información debe realizarse a través de documentación o a través de otros medios de coordinación, como pueden ser las reuniones de coordinación entre la empresa titular y las empresas contratistas, que también deberán dejar constancia documental.

De ahí radica la importancia de documentar la coordinación de actividades empresariales, como ya vimos en este artículo.

La CAE es una actividad compleja. En e-coordina somos expertos en coordinación de actividades empresariales y ponemos a tu disposición a un equipo de técnicos superiores en PRL para asesorarte y resolver toda tu gestión en CAE. Aportamos experiencia y conocimiento en la implantación de medios de coordinación que requieran de seguimiento y control del cumplimiento de sus obligaciones por las contratas y subcontratas. Solicita información sin compromiso en este enlace.

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